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Mostrando entradas de julio, 2013

Rap y diversidad : Reflexión sobre la ausencia de un discurso sobre la diversidad cultural y racial en España

Disfrutando del pareado en las canciones de raperos españoles, pura poesía de barrio con mensaje social. Me vienen a la cabeza reflexiones acerca de por qué en este país nos cuesta tanto contar historias realistas fuera de la zona de confort de la clase media blanca, historias de barrio con gente mestiza, rumanos, moros, negros, ecuatorianos, gitanos y payos pobres de barrio, sin caer en el buenismo del inmigrante tópico y del yonqui macarra. Quizá lo digo desde mi propia zona de confort, un barrio nuevo de un pueblo del extrarradio poblado por una mayoría de parejas jóvenes españolas blancas, de clase media baja, con niños pequeños y perros grandes, trabajadores en su mayoría. Quizá lo planteo como esos burguesitos franceses que miran a las clases sociales de abajo con la admiración y complacencia del que observa al buen salvaje, al ciudadano "auténtico" y posmoderno de nuestra época : el macarra, la choni, el hijo de inmigrantes, el delincuente de poca monta, al camello, ó…

AUTOCONCIENCIA

Una compañera veinteañera del curso de alemán, ante mi escepticismo acerca de que la presión popular haga cambiar el rumbo del gobierno de este país, o de que en un supuesto, lo hiciera caer (ya que pienso que sólo Angela Merkel ó un nuevo gobierno alemán más la Comisión Europea tienen el poder de hacer algo al respecto), me dijo que si nos uniéramos millones de españoles y saliéramos a la calle, no habría quien nos parase. El problema es eso mismo, ¿qué o quién nos une a todos para ocupar las ciudades como en Brasil y Turquía?. ¿Tenemos miedo de la policía, de perder el trabajo quien lo tenga, o tenemos miedo al miedo?. Quien tenga la respuesta, que me lo diga. Puede usar este espacio para debatirlo.

(¿Puedo usar mi presencia y mi fuerza mental para derribar este gobierno yo solo, frente al Palacio de la Moncloa, ejerciendo la no-violencia, sentado en frente de las puertas del complejo presidencial, día tras día, en silencio, sin que nadie se una a mí, pero no una ni dos ni doscientas…