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Mostrando entradas de septiembre, 2009

Una víctima más de la crísis (Mañana podrías ser tú)

Hoy me han comunicado que no van a renovar mi contrato, que finaliza la última semana del mes de Octubre. Se escudan en la crísis, y lo único que queda es un derecho al pataleo que en realidad, se te consiente, pero no va a cambiar las cosas ni la raíz del problema. No somos más que un gasto, una cantidad a eliminar en la cuenta de resultados. Más le valdría a las empresas fabricar robots para que hicieran nuestro trabajo. No protestan, no cobran, no se sindican, funcionan 24 horas seguidas si así los programas. Sólo me queda seguir luchando, respirar aliviado de lo que me voy a librar, más explotación y peores condiciones laborales si continuara allí, y desearme lo mejor, aunque parezca esto poco humilde.
Me siento aliviado y asustado, pienso en la larga cola del paro y en las agotadoras entrevistas de trabajo, si es que esta vez llegan. La otra opción que queda es quemarse a lo bonzo o fabricar una bomba artesanal. Y hay gente creativa en estos menesteres.

SOBRE LA VEJEZ

Según pasan los años nos hemos acostumbrado a no llamar a las cosas por sus nombres.
Preferimos el eufemismo antes que la denominación correcta. Decimos
"negociado" cuando debiéramos decir "robo" y "estafa". Decimos
"faltó a la verdad" cuando lo correcto sería decir "mintió". Y
preferimos hablar de "edad avanzada" o "tercera edad" cuando realmente
tendríamos que hablar de "ancianidad" o "vejez".

¿Por qué ese temor a la palabra "vejez"? ¿Por qué el
ocultamiento de la edad se estima como una manifestación de
coquetería? ¿Cuál es la razón del miedo a las arrugas, las
canas o la calvicie? Somos una sociedad que le teme a la vejez.

El ideal de nuestro mundo es el hombre joven de músculos firmes,
atlético y vigoroso. Todos los medios difunden esa imagen y toda la
sociedad parece convencida de su pertinencia. Pero, sin darnos cuenta,
estamos haciendo una regresión histórica y volvemos a las
concepciones pag…

IMPUESTOS Y TASAS

Ya sabemos que pagar no le gusta a nadie, pero quiero reflexionar sobre el poco sentido del bien común y de servicio a la comunidad que tenemos en España. Las señoras adineradas que suelen venir al servicio técnico donde trabajo, siempre se quejan del ticket del aparcamiento público, las multas por excederse del tiempo etc.., y no se dan cuenta de que podrían utilizar el transporte público, y no me refiero sólo a taxis. Comprendo que muchas son mayores y que les cuesta trasladar sus aspiradores y por eso utilizan el coche privado, pero si pagan por servicios innecesarios, ¿por qué les cuesta tanto pagar por aparcar en sus lujosos y céntricos barrios?. No les falta el dinero. De todas formas, aunque no lo tuvieran; casi todas las ciudades europeas penalizan el tráfico del vehículo privado por el centro y fomentan el transporte público. Aquí parece que no hay esa mentalidad de lo comunitario. Los ayuntamientos se financian con los impuestos (y con la recalificación de terrenos, pero esa…

CONSPIRACIÓN EN EL POLVO

Estaba pensando que debe haber una conspiración de asistentas latinoamericanas para destruir aspiradores europeos, porque todas las clientas pijas del barrio de Salamanca siempre le echan la culpa de que se averien sus aspiradores a sus asistentas, las muy racistas. Como ellas nunca lo cogen ni saben ni como se manejan, no vaya a ser que se manchen sus delicadas e inútiles manitas.. Seguro que Evo Morales, que hoy visita España, ha venido a dar instrucciones secretas a las asistentas bolivianas para que destruyan nuestro sistema de limpieza de hogares, como venganza a la Conquista de América. Aquí mismo, en la delegación donde trabajo, le echan la culpa a la limpiadora de que se ha cargado el termo del café y otras cosas, quizá sea cierto, pero ten una asistenta a mano como cabeza de turco y sé felíz sin culpabilidades ni contradicciones. Hay tanto clasismo que da asco, cómo echo de menos una buena revolución socialista autoritaria...

Sarkozy va a tener razón : Zapatero no es de izquierdas

Desde hace poco tiempo, escucho a Rodríguez Ybarra prodigarse por distintas emisoras nacionales. En una ocasión reflexionó acerca de lo que él pensaba que sería una vanguardista manera de votar en el futuro, online, y casi creando el ciudadano un programa electoral propio que picara del PSOE, de IU ó del PP, porque según Ybarra, las derechas y las izquierdas cada vez están más desdibujadas, y la gente joven ya no se identifica al 100 por 100 con una ideología determinada. Se supone que este político es de la vieja escuela del PSOE; pues si piensa esto, ¿qué ideología tendrán los nuevos cachorros, los compañeros de Zapatero, los nuevos socialistas?. Si al final tendrá razón Anguita, cuando decía que Zapatero le parecía un tipo superficial, con unas gotitas de izquierda, suave, liviano, sin sustancia.

Y no sé, a mí siempre me ha parecido que quienes enarbolaban esas ideas tecnocráticas o transversales de la "nueva política" era el PP o similares medios conservadores, pero ya v…

PROGREPIJOS

Da igual que se crean de izquierdas o de centro, son burgueses, gente de dinero, una élite, quizá con cultura, formada, alternativa, concienciada en los biocombustibles, en la educación no competitiva, a lo mejor anticapitalistas en su formación teórica, ducta en idiomas, que hace viajes solidarios, que es tolerante con los homosexuales, que pueden ser laicos, pero que vive en la sierra, que tienen piscina, coches grandes, un buen trabajo, cierto poder e influencia. Algunos de ellos tienen cargos, en sindicatos, en partidos, o son funcionarios, ó realizan profesiones liberales..
Son clase media alta, políticamente correcta, incluso sensible a los problemas sociales.

Pero están lejos porque viven en las raíces del sistema.

Los mileuristas, los inmigrantes, los parados, los excluídos, los que sí están en los márgenes, o directamente fuera del sistema, desconfían tanto de la derecha clasista clásica como del progrepijo, porque ambos residen en un mundo inalcanzable, confortable y ajeno.

Público agradecimiento

Quisiera mostrar mi público agradecimiento a algunos vendedores africanos de La Farola en las calles del centro de Madrid, que desafiando nuestra gris indiferencia de blancos alienados estresados, intentan animarnos y entretenernos con sus canciones, charlas simpáticas y bailes alegres. A veces, nisiquiera nos piden dinero, sólo nos sonríen, nos ruegan una pequeña risa, una mirada amable, un saludo, unas palabras fugaces. Nos ponemos a la defensiva y pasamos rápidos a su lado, creyendo que se nos van a tirar encima para sacarnos el dinero, pero sólo quieren recordarnos esos tiempos en los que la gente se relacionaba alegre, viva, sin prisas.

En el centro de Madrid, los blancos españoles caminamos como cadáveres.